“En la historia definitiva del jazz Ferdinand “Jelly Roll “ Morton,compositor,arreglador,pianista,vocalista y director de ortquesta,ha ocupado ya en forma permanente un lugar entre quienes con mayores y justos méritos contribuyeron a estructurarla y jerarquizarla.
Si bien sus grabaciones con los primeros “Red Hot Peppers” constituyen indudablemente sus mas valiosos aportes al jazz de Nueva Orleáns,que reflejan su fuerte personalidad antes que las características puras y espontáneas de esta escuela,no menos importante resulta el resto de su obra , en la cual siempre es posible descubrir esas pinceladas maestras que integran su estilo magistral.
Por eso estas doce interpretaciones ,grabadas al filo de un existencia vivida con singular intensidad,revisten especial significación.
En primer lugar por su escasa difusión,ya que solo han sido accesibles a un reducido núcleo de coleccionistas.
Luego nos muestra a un Jelly Roll en su madurez como artista y en la última etapa de su vida,separado por casi una década de sus últimas grabaciones comerciales,y ya alejado totalmente de las fuentes originales del jazz.
Por último la inegración instrumental del conjunto,como asimismo los músicos elegido,patentizan la última tentativa de un precursor que no quiere ser superado por el paso del tiempo y el cambio de medios sociales y económicos.
Expresan asimismo en cierta medida la desazón de quien ve desaparecer del medio musical un clima que le llevó a la cúspide de la fama y de la consideración ,del precursos que ve entronizarse un nuevo estilo-el swing-que le resulta totalmente extraño.
¿Como podía mostrar conformidad quien ostentara en su tarjeta el pomposo y parcialmente veraz título de “Creador de jazz ,rags y stomps”?
¿Como aceptar la estrechez económica quien luciera un brillante como prótesis dental,quien despilfarrara a manos llenas el dinera que ganaba tan facilmente?
Estas doce grabaciones constituyen la última y angustiosa tentativa de un verdadero patriarca del jazz ,ansioso por recuperar una posición artística y económica sepultada por la crisis iniciada a fines de la década de 1920 y por la paralela transformación del medio social y económico.
Señalan el comienzo de la última y corta etapa de su vida,luego de un amargo paréntesis de casi una década,durante la cual la única satisfacción recibida provino de los 53 discos de 78 rpm que,en reconocimiento por su constribución al jazz,le hiciera registrar la Biblioteca del Congreso de los EEUU,y que hoy constituye un monumental documento histórico.
Cuando en 1940 registró los temas incluídos en el presente disco,estaba en pleno apogeo la “Era del Swing”,que señala el resurgimiento de las grandes bandas y de la bonanza económica.
Jelly Roll,con esa suficiencia tan suya y que únicamente podemos disculpar a quienes realemente son “algo”,afirmaba que ,si un tema suyo (“King Porter Stomp”) constituía en ese momento un verdadero éxito popular ¿por qué no podría él tambien grabar “su”música swing con “su”propio conjunto,alcanzando también el éxito?
Tanta fe tenía en estas grabaciones,que ya pensaba hasta en un futuro mas promisorio.
La corazonada le falló totalmente ,pues desde el punto de vista comercial constituyeron un fracaso total ,debiendo ser retiradas muy pronto de catálogo.
Al escucharlas comprobamos el por qué del fracaso.
No son ni grabaciones swing(nos referimos al estilo de moda entonces)ni menos aún comerciales.
Son-para bien del jazz e infortunio de Jelly Roll-lo que casi nunca dejaron de ser sus concepciones musicales llevadas al disco:personales manifestaciones de jazz.
Una vez más el artista superó los deseos del hombre por hacer algo que le permitiera mayor holgura económica.Como ocurre en toda su obra,encontramos aquí el predominio de su magentismo personal,con sus pinceladas de humor ,de pintoresquismo,de fina sensibilidad.
¿Que más podemos exigirle a Jelly Roll Morton?.-
(Notas de Carlos Tealdo Alizieri al Lp “Jelly Roll Morton Six and Seven”-sello “Dial”DPM 9056,Argentina 1970)