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sábado, 9 de marzo de 2013

Blues en el Planetario:entrevista a Osvaldo Ferrer

Gracias a Alejandra Sofia(Jefa de Prensa de la Fac. de Cs. Astronómicas y Geofísicas)podemos compartir esta entrevista que le realizara a Osvaldo Ferrer en el año 2005(" Noticias desde el Observatorio Astronómico de La Plata",año 4,     número 150 Miércoles 19 de octubre de 2005)


LA TRAMA DEL OBSERVATORIO
GOOD MORNING BLUES... AND GOOD NIGHT STARS
Por Alejandra Sofía


No es costumbre titular nuestros artículos y entrevistas en inglés pero
en esta ocasión la cita es inevitable porque parte del quehacer de
nuestro entrevistado está ligado al jazz; Osvaldo Ferrer, doctor en
astronomía y actual vicedecano de la Facultad de Ciencias Astronómicas y
Geofísicas de la UNLP, tiene también una cita de años con la música.


-Osvaldo, contanos dónde naciste.

Nací en Avellaneda y cuando terminé el secundario entré en Arquitectura en
la UBA; estudié tres años y medio y después me di cuenta que quería hacer
algo en astronomía; ingresé en 1964, con 22 años cumplidos así es que
tenía el compromiso de "meterle pata" e hice la carrera en cuatro años.
Rendí la licenciatura en mayo del ´68.

En esa época vivíamos en una pieza redonda, debajo de la actual oficina de
alumnos, ¡no teníamos cómo poner un ropero! nos la daban como beca; la
compartía con otro compañero, Roberto Terlevich que luego fue astrónomo de
la reina por los años ´70 cuando se fue a Inglaterra a trabajar en el
Observatorio de Greenwich. Eran años en que podíamos observar con el
telescopio ecuatorial y el astrográfico. En tercer año empecé un programa
de observaciones espectroscópicas con el telescopio reflector, dirigido
por el Prof. Carlos Jaschek, que también vivía acá, al igual que otros
tantos profesores.

-¿Quiénes pertenecen a tu promoción?

Entré con Estela Brandi y hemos trabajado siempre juntos, fuimos
discípulos de Jaschek pero luego este profesor se fue para ser Director
del Centro de Datos Estelares de Estrasburgo; la creación de ese centro
fue una idea suya. A principios de los años ´70  él vio que los datos
astronómicos crecían de una manera exponencial y ya no se podía trabajar
con catálogos tradicionales y había que crear un centro de datos para ir
sistematizando las cosas. Se adelantó a lo que vendría. Lía (García) que
fue mi mujer, había entrado un año antes junto a Estela Malaroda, que
trabaja en San Juan. Nos formamos juntos y también trabajamos todos en una
misma oficina, éramos todos discípulos de Jaschek. La oficina es donde
están actualmente las revistas de la biblioteca. En una mesa estaban las
dos Estelas, en otra estaba Ana Gómez, Zulema López García, Hugo Levato,
Lía, Juan Carlos Muzzio y yo. Era un gran círculo.

La presencia de Jaschek en el Observatorio y la presencia previa de
Gratton que dio como resultado que se desarrollara la astrofísica aquí y
se formara el propio Jaschek, fue decisiva para que nosotros nos
formáramos en astrofísica. Y luego con Sahade en lo específico.

-¿Cuándo perfilaste tu orientación dentro de la astronomía?

Trabajando con Jaschek, aún antes de terminar la licenciatura, ya estaba
en sus dos cátedras: astrofísica general y estructura galáctica y elegí
espectroscopía de sistemas múltiples, espectroscopía de cúmulos y después
me interesó más el trabajo de los sistemas binarios en detalle. Luego
el profesor se fue, yo tenía la tesis en camino, y al surgirme esa
inquietud le pedí al Dr. Sahade trabajar con él, en 1976, y empecé a
trabajar concretamente en estrellas binarias.

La tesis me llevó bastante tiempo fundamentalmente por esto de que mi
director Jaschek se había ido, luego quedó el Dr. Platzeck quien falleció
antes que yo terminara la tesis.

También rendí tres materias en esos años que fueron: Matías, Guillermina y
Ana Paula, mis tres hijos, así es que la tesis la rendí en 1980.

Estela Brandi, que también trabajó con Jaschek y Sahade fue a Bélgica y se
especializó en estrellas simbióticas. Cuando regresó estuvimos trabajando
en algunos sistemas de interés y después hice otro paréntesis cuando desde
1986 a 1992 fui secretario de Ciencia y Técnica de la UNLP y luego desde
1993 a 1994 estuve como pro-secretario de Ciencia y Técnica de la
Universidad Nacional Tecnológica. Al regresar al Observatorio me incorporé
a un programa al que Estela le había dado forma que era el estudio de
simbióticas y binarias y en eso andamos.

Luego gane algunos concurso en astronomía general y allí estoy
actualmente.

¿Otro profesor que tengas también muy presente?

A Don Miguel Itzigsohn, nos formó como astrónomos; era profesor de
Astronomía Práctica y Astronomía Esférica. Un maestro en todo sentido.
Era un hombre de una gran cultura y de una generosidad espectacular.
Recuerdo que nos daba clases de noche. Venía a las 17hs al Observatorio y
se quedaba hasta la madrugada; observaba, hacia sus cálculos con la
"millonaria", predicciones de eclipses, de ocultaciones, en medio de una
gran humareda en su oficina. Fue un profesor de una gran entrega para con
sus alumnos.

Otra anécdota es que en esa época era común que a la noche hubiera
movimiento en el bosque, durante la preparación de exámenes él se dedicaba
alrededor de un mes a repasar la materia con quien quisiera y como las
chicas tenían que ir al Observatorio y él trabajaba de noche, a veces las
recibía en su casa y la señora les cebaba mate. Nos formó como astrónomos
en todo sentido. Daba importancia a la precisión de la observación, qué
significado tenía un decimal más o uno menos.

Don Miguel había sido compañero de Ernesto Sábato en la Facultad de Cs.
Exactas y es el "Max" de la obra "Sobre Héroes y Tumbas" el personaje que
juega al ajedrez es Don Miguel, la figura que Sábato eligió.

-¿Cómo es el recorrido, a nivel personal, de ocupar cargos de gestión?

Me gusta, lo descubrí con el tiempo. Cuando me convocaron como Secretario
de ciencia y técnica en la UNLP no quería aceptar porque nunca había
salido de la investigación. Pero bueno, eso me proveyó una cierta práctica
en el trabajo con grupos muy diversos y lo que más me dio, es una visión
de lo que pasa en toda la Universidad, en otra áreas del conocimiento. Lo
que más me atrae es trabajar en la política científico-tecnológica y la
política universitaria en general. Ahora como vicedecano, el Dr. Pablo
Cincotta me convocó para encargarme fundamentalmente de las relaciones
institucionales.

Hay una serie de temas importantes que involucran a otras instituciones:
-Formamos parte del Comité Directivo del Complejo Astronómico El Leoncito
(CASLEO) junto a las Universidades de Córdoba, San Juan, el CONICET y la
SECyT. Se firmó un convenio a 25 años hace ya 23 años y estamos a punto de
su vencimiento y necesitamos trabajar entre todas las instituciones parte,
para solucionar los problemas existentes, adelantarnos a otros, ver cómo
será el desarrollo, porque el CASLEO no puede ser eternamente un
telescopio  de 2,15m. Es un desafío muy lindo para desembocar en un nuevo
convenio que nos permita trabajar mejor.

Otra cuestión es el proyecto de construcción del Planetario, veremos dónde
conseguir más fondos, que nunca alcanzan, y estamos discutiendo las
características que tendrá el edificio y el instrumento. Son decisiones
importantes y hay que negociar con unos y con otros. Nuestra preocupación
principal es que el proyecto se adecue al presupuesto de manera que no
quede inconcluso.

Luego de vivir como estudiante y como observador aquí en el Observatorio,
aprendí a amar el pedazo de bosque que nos toca. El parque del
Observatorio es un jardín botánico y muchos estudiantes de agronomía
vienen a identificar especies. Hay muchas de ellas que estaban en la
década del ´70 y hoy no están o están en malas condiciones. Nos proponemos
hacer un convenio con la Facultad de Agronomía, para proteger, preservar y
mantener el parque, hay que hacer reposiciones, cortar algunos árboles que
no están bien y otros que molestan para la observación. Será una tarea
general de protección del  ambiente.

-¿Un lugar que te guste especialmente?

Tengo un cierto afecto puesto en el anteojo astrográfico. Pero más allá de
lo personal, hay que recuperar el astrográfico; en este momento está en el
edificio de la guardería de la UNLP y los estudiantes no pueden siquiera
verlo pero es parte de nuestro patrimonio. Pertenecía al departamento de
Iyzigsohn donde estuve muy ligado. Hay que negociar para que nadie salga
perjudicado pero hay que mostrar ese anteojo que es una maravilla.

GOOD NIGHT STARS

-Osvaldo ¿la música siempre ha estado en tu vida?

De alguna manera u otra sí. Cuando terminé el secundario, en 1959, en los
bailes de la juventud se bailaba jazz tradicional, había muchas orquestas
de ese tipo en la Argentina y tenían mucho trabajo, era toda una
efervescencia. Se editaban discos en 78 de Louis Amstrong y cuando
teníamos horas libres cruzábamos la calle a una disquería y escuchábamos eso.

Ese auge lo empalmé al terminar mi colegio y primero armamos una orquesta
en Avellaneda que se llamó Roseland, tomado del salón de baile donde tocó
Amstrong. Lo puso mi madre en realidad, yo le dibujé con letras de colores
varios nombres y le pregunté cuál le gustaba más y eligió ese. Lo llevé a
la orquesta y les gustó.

Ensayábamos en Cevallos e Hipólito Irigoyen en el bar Liceo que abajo
tenía salas de ensayo con un piano cada una. Ahí ensayaba la orqusta de
Pugliese, el Chúcaro con su ballet y por ahí estaba la Guardia Vieja Jazz
Band: palabras mayores. Me habían escuchado y vinieron a decirme si no
quería tocar con ellos. ¡Imaginate, era como que a un chico del potrero le
preguntaran si quería jugar un rato con Maradona!

Me conseguí un reemplazante para la "Roseland" y me incorporé a la Guardia
Vieja. Ahí entré al jazz tradicional grande, era una orquesta maravillosa.
Andábamos de un lado a otro pero como tampoco había abandonado del todo a
la "Roseland"  y además cantaba y tocaba guitarra en un conjunto
folclórico "Huellas sureñas" de Avellaneda. En esa época tocaba clarinete,
guitarra y saxo soprano. Llevaba los instrumentos conmigo y volvía en tren
a las seis de la mañana. Después, en 1963, dejé para venir a estudiar a La
Plata. Además ya empezaban a sonar los Beatles y cambió  la industria
discográfica.

Me traje el clarinete, pero tocarlo solo no tiene sentido, así es que
tocaba la guitarra, cantaba blues; cuando terminé de rendir la última
materia de la carrera se habían formado la Antigua Jazz Band y La Porteña,
de lo que había sido la Guardia Vieja y el grupo más numeroso de mis
amigos estaba en la Antigua, así es que les dije que quería tocar otra
vez. Me incorporé en 1970.

Desde entonces, con intervalos, estuve allí hasta este año cuando decidí
que ya los gustos musicales míos no coinciden mucho con lo que se está
haciendo allí y sí coinciden con lo que hacen otros "muchachos", algunos
de ellos tocaron conmigo en la Guardia Vieja.

Formamos "Pimienta Negra, orquesta de jazz antigua" y la lanzamos en
agosto pasado en el Centro Cultural San Martín; estamos organizándonos
para grabar. Somos ocho, una formación bien tradicional.

-¿Quién te enseño a tocar los instrumentos?

El clarinete lo aprendí escuchando los discos y mirándome los dedos en el
espejo, soy absolutamente autodidacta. Y la guitarra la agarré porque
quería tocar cosas de Falú, tomé clases con un peluquero de Avellaneda que
enseñaba a tocar la guitarra. La base armónica la aprendí con la guitarra.

Mi mamá tenía un gran amor por la música, una gallega espectacular que a
los 90 años tocaba la pandereta, de un humor increíble que me metió el
gusto por la música. Mi viejo también, él escuchaba óperas en la
radio.

-Y la música te relacionó con mucha gente también...

Sí, tocamos con Pugliese, con Falú, con Landriscina, con los uruguayos
Espalter y Almada, muy amigos de la "Antigua". A través de la Universidad
conocí a Atahualpa Yupanqui en Tucumán, un hombre maravilloso, de un humor
espectacular. Compartí el viaje de regreso en avión a Buenos Aires y como
mencionó con cariño a la UNLP, le dije: maestro, permítame colocarle la
insignia de la Universidad. Me miró, se corrió el poncho y me dijo: ¡ponga
nomás, m´hijo!

-¿Y además que te gusta hacer?

La fotografía me gusta mucho, con la arquitectura también desarrollé el
gusto por la pintura y ya venía también de mi casa por la actividad
plástica de mis hermanas mayores y de mi hermano. Pero ponerme a pintar ya
era mucho, me quedo con la fotografía.


(Un especial agradecimiento para el maestro Ubaldo Gonzalez Lanuza que tuvo la gentileza de enviarnos esta fotografia tomada en el subsuelo del Bar Liceo en 1960 con los integrantes de la Guardia Vieja Jazz Band.En el centro de la foto:Gonzalez Lanuza y Osvaldo Ferrer.En cuclillas:Norberto Gandini con la corneta,futuro fundador de la Porteña Jazz Band)

sábado, 21 de julio de 2012

Jose Ignacio Mazzanti y los origenes de la Porteña Jazz Band

Nos cuenta el psicólogo y periodista argentino, residente en España, Carlos Trotta Costantino: "Cuando en mis años de juventud paseaba yo por las calles de Pergamino, mi ciudad natal de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, solía ver pintadas en las paredes esta frase “JAZZ, JOVENES, JAZZ”, enterándome después que habían sido colocadas por jóvenes músicos cultores de este género musical, durante las noches-madrugadas.Lejos estaba de convertirme en uno de los amantes del jazz, que por cierto en nada influyeron esas pintadas, que si revelaban el arraigo producido en gran cantidad de jóvenes esos ritmos y melodías afronorteamericanos.

Pero este escrito no lo hago para contar como he llegado a admirarlo sino para remontarme en el tiempo  y relatar como un grupo de jóvenes argentinos, allá por los años ’60, decidieron agruparse para formar La Porteña Jazz Band. Y para ello cuento con la inestimable e inigualable rememoración de uno de los pioneros de la banda, el legendario “Negro” Mazzanti, también conocido como el Dr. José Ignacio Mazzanti, a quien tuve la fortuna de conocer, también en los ’60, por intermediación de mi entonces novia, hoy mi esposa, Cecilia, quienes eran amigos desde sus infancias. A partir de entonces nos une una gran amistad fomentada con la interrelación de las respectivas familias y familiares directos y cercanos.

Dr. José Ignacio Mazzanti, el popular "Negro Mazzanti" de la orquesta argentina "La Porteña Jazz Band"Con motivo de la boda de uno de sus sobrinos nos encontramos en Salou, Tarragona, y allí lo hube comprometido para que me contara los orígenes y la trayectoria de la mística Banda argentina.  Relata el “Negro” que en la época de estudiante universitario, allá por el ’67, se juntaron siete compañeros de facultad y decidieron formar un conjunto musical para tocar en la UBA - Universidad de Buenos Aires, en esa génesis de la Porteña los siete músicos iniciales eran: Gandini, corneta; Alfredo Espinosa, saxo alto (estos dos fueron los mentores); Ubaldo González Lanuza, clarinete, saxo alto y cantante; Sergio Tamburri, trombón; Carlos Balmaceda, tuba; Raúl Grano Cortenéz, banjo y Fredy Méndez, batería.

Un año después se incorporaron Martín Müller, trompeta y Coco Martín, saxo alto. Y el propio Ignacio “Negro” Mazzanti, saxo alto, soprano y barítono. En una de esas actuaciones los escucha el productor de discos Trova, Alfredo Radoszinsky, quien les propone editar un disco, el cual se convertiría en el prolegómeno de una dilatada trayectoria discográfica.

Allí dan el gran salto, dejan el estilo de conjunto pequeño de Nueva Orleans para adoptar el de las grandes bandas (Big Band) de la época de oro del jazz, el estilo de Duke Ellington, Louis Armstrong, Cab Calloway, Fletcher Henderson… La orquesta es requerida para innumerables actuaciones en Argentina; recuerdo que una de ellas se efectúo en la ciudad de Rosario,  Provincia de Santa Fe, y el Negro Mazzanti no pudo viajar con sus compañeros por sus compromisos profesionales, por lo que nos trasladamos en mi coche Cecilia, el Negro y yo, llegando cuando la actuación de la banda había comenzado; el Negro tuvo que ponerse el smoking (el uniforme de la orquesta) en el coche mientras cruzábamos las calles rosarinas a gran velocidad para llegar lo antes posible…

Y así se fueron sucediendo las actuaciones hasta que en 1973 se produce el primer viaje a Brasil, al que siguieron dos más y por fin, en 1975, el salto a Europa, concretamente a Holanda al Festival de Breda, donde obtuvieron el primer premio. Y como retribución y agradecimiento dejaron su impronta pues crearon el Himno del Festival. Aquí graban su primer disco para el famoso sello holandés Sprong

La gira continúa por Alemania,La Porteña Jazz Band, orquesta argentina de jazz con fama internacional Francia, Bélgica actuando en distintos festivales; llegados a Italia actúan en la RAI, la radio y televisión italiana, que el Negro recuerda con una mezcla de orgullo y emoción dado que la presentación corrió a cargo de un saxofonista, clarinetista y compositor de jazz, el gran Bud Freeman, calificándola como la “mejor banda tradicional del mundo”.

Las giras europeas se repiten en varias oportunidades llegando a actuar en más de 40 festivales internacionales entre los que destacan: Festival de Burgdorf, Musikerkeller Festival, Jazz Meeting Gentrbrugge, Oude Still Jazz Festival Breda, Hannover Jazz Festival, Hamburg Festival, Marciac Festival, Festival de Bayonne

De vuelta a Argentina los éxitos se suceden alcanzando más de 30 actuaciones mensuales, a lo que hay que sumar los tres ensayos semanales que realizaban en la Avenida Callao, Once y también en un local de Sarmiento y Paraná, todos ellos de la ciudad de Buenos Aires.

Actuaron en el Café Concert; en La Boite; en La Cebolla, en la que compartían cartel con Les Luthiers, Astor Piazzola, Nacha Guevara y Gila. En estos sitios sus actuaciones eran diarias, excepto los lunes.Fueron contratados para la fiesta de inauguración de Michelangelo, la típica discoteca de la Capital de Argentina, que con el transcurso de los años se transformó en un  icono de la noche porteña.

La Porteña Jazz Band seguía acrecentado su nombre y su prestigio, hasta tal punto que fueron invitados por el Embajador de Estados Unidos para actuar en la Embajada, en Buenos Aires, junto uno de los más grande del jazz, el inigualable Duke Ellington, con quien departieron una velada inolvidable en donde el maestro les manifestó su sorpresa porque en  Sudamérica se interpretaran sus temas.

Las grabaciones se suceden y en distintos países: Argentina, Francia,  Holanda, Uruguay llegando a emitir 33 discos. Pero el ritmo de actuaciones no decae y siguen las presentaciones tanto en Argentina como en Brasil y Uruguay.

.Pasan los años y a raíz de que el Negro fija su domicilio en España, su espíritu inquieto lo llevan a intentar europeizar a la banda, consiguiéndolo desde hace siete años con gran esfuerzo y tesón, incorporándose Marcelo Gallo, trompeta, y sus hijos el director, Federico Mazzanti, pianista, compositor y arreglista y el Dr. Ignacio Mazzanti, baterista e interprete de la tabla, acoplándose para actuaciones eventuales músicos de reconocido prestigio que daban realce a la orquesta, entre los que podemos mencionar   a los catalanes Arnau Boix, quien fue director de la Cova del Jazz de Barcelona, Josep Tutusaus y David Parra.

Pero desde Buenos Aires viajan, para actuaciones en concreto, dos de los fundadores Ubaldo González Lanuza y el Dr. Raúl Grano Cortinéz, aquí debemos destacar que también viajaban con ellos Luis Terriel (ya fallecido) y Alfredo Espinoza. Con esta europeización la banda se divide en dos: una actuando en América, en la que participa Fredy Méndes, el histórico baterista cofundador en el año 1967.

La otra, la de Europa, no ceja en sus presentaciones interviniendo en España  en:   Festival Internacional de Jazz de San Sebastian (1995 y 2005); Festival internacional de Vitoria-Gazteiz (2007); Jazz Voyeur Festival (2008 - Palma de Mallorca); Festival Internacional de San Javier (2009); Festival internacional de Móstoles (2009); Festival de jazz de Terrassa (2005 y 2008); L•Auditori Pau Casals, Festival de jazz de Reus (2011);  Palafrugell, de Sitges, Cova del Drac, Festival de jazz de Barcelona “Mas i Mas” (Jamboree  2005, 2007 y 2008); el Festival Internacional de Dixieland de Tarragona (2005 y 2008); Festivales de Ávila, Murcia, Santander, Arenys del Mar, Valencia, Gandia, Xabia, Denia...      

La Porteña Jazz Band, conjunto argentino de fama internacional, celebrando su 40 aniversario En Tarragona fueron presentados por el prestigioso  historiador y escritor de jazz Claudio Cifuentes en el Teatro Metropólitan, “No hay otra orquesta mejor, eso está claro”, fueron sus palabras, que no fue un  piropo sino que no hicieron más que marcar una realidad.

Han compartido cartel con figuras de la talla de Bud Freeman, Duke Ellington, Stan Getz, Gerry Mulligan, Winton Marsalis, Bebo Valdes, Arturo Sandoval y con la bella pianista y cantante canadiense Diana Krall. Astor Piazzolla, Les Luthiers y la Porteña Jazz Band recibieron el Premio KONEX a las figuras más importantes de la Historia de la Música Popular en Argentina.

La Porteña Jazz Band tiene como representante a Jordi Suñol, presidente de la International Jazz Produccion, con asiento en Barcelona, a quien el Negro considera como el “guru” del Jazz en Europa. Este es, a grandes rasgos, la historia de la orquesta de jazz más grande y prestigiosa de la Argentina, que ha paseado su reputación por los sitios más importante del mundo jazzsistico, fascinando al publico y ganándose su bien merecida fama, renombre y celebridad, consiguiendo que el nombre de PORTEÑA JAZZ BAND sea sinónimo de jazz.

Como argentino no puedo menos que sentirme honrado al considerar que este conjunto musical que tuvo su humilde inicio allá por el ‘67, haya logrado alcanzar cotas internacionales tan altas basándose en el laborioso trabajo, en el empeño, en la constancia de todos y cada uno de los que integraron e integran este magnifico conjunto".



Por Carlos Trotta Costantino, Galapagar, 18 de julio de 2012

sábado, 19 de febrero de 2011

EL SITIO DE UBALDO GONZALEZ LANUZA

Vale la pena recorrer esta web.Muy recomendada







Ubaldo González Lanuza nació en Buenos Aires. Estudió privadamente clarinete y teoría musical. Luego realizó estudios de armonía con Violeta H. de Gainza, y posteriormente en la Escuela Superior de Arte del Teatro Colón con el maestro Juan Travnik. Cursó luego estudios en la Escuela de Conjunto Orquestal y Musica de Camara con los maestros Carlos Pessina, Rodríguez Fauré y Mariano Frogioni. En 1954 fundó la "Hot Society Jazz Band" y un año más tarde los "Louisiana Syncopators" participando ese año de manera alternada con los "Hot Jammers" de Juan Carlos Rodríguez Jurado. Entre 1956 a 1961 fue miembro de la "Guardia Vieja Jazz Band" que dirigió el desaparecido Luis Rodríguez Jurado. En 1961 fundó la "Lousiana Ragtime Band". Cuatro años más tarde ingresa a la "Porteña Jazz Band" como solísta, arreglador y coordinador del conjunto, del que se desvinculó en 1972. En 1973 forma su propio quinteto "The Jazz Bluepoppers. Fue solísta y arreglador de la "Delta Jazz Band" (1974) y en Agosto de 1975 junto a Omar Oliveros, Jorge Cichero y Enrique Gutiérrez de León cran la "Santa María Jazz Band" que tuvo una orientación hacia los blues y los stomps. González Lanuza fue distinguido como solísta en clarinete y saxo en la encuesta que organizó "Jazz Magazine" (1955), medalla de la Editorial Abril (1958), premiado por la redacción de la revista "Panorama" (1967) y por el jurado de la publicación "Prensario" desde 1974 a 1978. Es autor de los temas "New call" (grabado por la Delta Jazz Band y la Santa María Jazz Band), "Johnny told me blues", "Old man jive" y "Spit Jug Blues. Entre los años 1987 y 1996, en el "Bar O Bar" (Buenos Aires), dirige el ciclo de Jazz que incluía a músicos destacados del ambiente. En 1997, es invitado como solista, con un cuarteto de músicos blancos y negros en el "Red Blazer" de Broadway, Nueva York. A fines del año 2002 ..Ubaldo González Lanuza.. presenta su cuarteto de “Jazz, Rhythm and Blues”, participando en recitales, conciertos, el ciclo Jazzología del Teatro San Martín, donde es galardonado por su aporte al jazz en los últimos cincuenta años. Hacia mediados de 2003 el cuarteto graba un CD que es presentado en el Festival Internacional de Jazz de Belho Horizonte (Brasil). El periodo 2005/9 lo encuentra a ..González Lanuza.. una vez más como co-director de la Porteña Jazz Band de España. La banda se presenta durante estos 5 años con notable éxito en conciertos y festivales, entre ellos, los de Vitoria Gasteiz, San Sebastian, Terrasa, Barcelona, Madrid, Jazz Voyeur de Mallorca, Tarragona, Alicante, Murcia, Huesca, Marciac (Francia) y otros. Hacia el 2008 añaden un CD más a su vasta discografía: “40 años y siguen subiendo” Actualmente, Ubaldo González Lanuza continúa con su actividad docente en nuestro medio y dirigiendo además el “Classic Jazz Ensamble” un taller cuyo propósito es ofrecer a músicos con mediana formación en sus instrumentos el conocimiento estilístico, práctica orquestal y solista de las bandas del Jazz clásico de los años 30’ llevando su música a los auditorios de distintas entidades culturales y educativas, bibliotecas, colegios, universidades, fundaciones, etc.

LA CINEMATOGRAFÍA, MÉDULA DE UNA PASIÓN

Texto extraído del libro "El Jazz Criollo y otras yerbas" del crítico periodista y comentarista Walter Thiers -Editorial Corregidor- Abril 1999. El humor sutíl y una profunda convicción musical donde el jazz ocupa un rol protagónico, conforman dos de las características fundamentales que conviven en la personalidad fuera de serie del clarinetista, saxo tenor, vocalista, compositor y arreglador, Ubaldo González Lanuza. El intérprete confesó que su pasión jazzística no tuvo lugar en su hogar, cuya familia estuvo arraigada en la música ciudadana, pero "mis padres contribuyeron en mi formación primaria. Mi progenitor fue propietario de una confitería ubicada al lado del cine teatro "Regio", en el barrio de Chacarita y allí concurrían todos los empleados de la sala siendo "el pibe mimado" con una notable similitud al chico del filme "Cinema Paradiso" de Giuseppe Tornatore. Esa facilidad lo motivó a concurrir todos los días al "Regio" y descubrír desde la pantalla a importantes figuras "y recuerdo las emociones que sentía cuando lo veía a Benny Goodman y me sorprendía con esos sonídos que lograba soplando ese palito negro. Para mí fue mágico..."

http://ubaldogonzalezlanuza.com/bio.html



Zonky from Ubaldo González Lanuza on Vimeo.



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