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sábado, 9 de agosto de 2025

Wild Bill Davison nos visitaba en el 78 (Buenos Aires , julio de 1978)


 “Sentado solitario cerca de un ventanal,parece un apacible anciano.

Pero apenas toma su corneta y sube al escenario se produce el milagro.Es que William Edward Davison a partir de ese momento se transforma.Le miente descaradamente a sus 73 años y de paso demuestra el por qué de su apodo:Wild Bill(Salvaje).

Técnicamente es la antiortodoxia personificada:empuña la corneta como si fuera una pala,ubica la poquilla sobre el costado derecho de los labios y de alli en adelante su instrumento forma un ángulo inverosímil hacia la izquierda,golpea los pistones accionándolos rudamente .Y entre frase y frase despega la corneta de su boca haciéndole describir un constante movimiento de sube y baja. A pesar de ellos su sonido sigue siendo voluminoso y abierto.Las notas que emiten salen como disparadas por un obús.

 


 

La modulación de sus frases es cambiante :con una llamativa facilidad asciende de una suave melodia con un riff en salto de décima.Y luego vuelve a incursionar en el registro medio,pero siempre entre el extenso margen de lo suave y lo abrupto.

Sucede que esta fábrica de jazz lleva sobre sus hombros el peso de 58 años en la ejecución de la corneta y posee en su cuenta el haber sido compañero de figuras legendarias del jazz como Louis Armstrong,Bix Beideberbecke,Eddie Condon,Jack Teagarden,Frank Teschemacher y Bud Freeman. Afincado desde hace tiempo en Dinamarca el jazzman norteamericano llegó a nuestro país el viernes 21 de julio acompañado por su quinta esposa la ex actriz de Hollywood Anne Stewart. Lo acompaña el conjunto argentino de Marito Cosentino y su Jazz Cats,formado por él mismo en clarinete,Enrique Varela(saxo tenor)Miguel Píccolo(trombón)Juan Carlos Cirigliano(piano)Enrique Costa(guitarra)Guillermo Facal(contrabajo) y Eduardo Casalla(batería).

No resultó-como era dable-la formación ideal para acompañar a Wild Bill Davison.

En primer término debido a que la homogeneidad del conjunto pagó tributo al escaso tiempo de ensayo.

Y luego :porque para tocar jazz se necesita algo más que la excelente profesionalidad que ostentan estos músicos.

Es algo intangible y que no se aprende:se lleva dentro de uno.Se tiene o no se tiene.

 

 


 

Con las únicas excepciones de Juan Carlos Cirigliano(de sobresaliente labor) y Miguel Píccolo (compenetrado perfectamente con el espíritu de Davison) las demás individualidades naufragaron en un mar de indecisiones.

Marito Cosentino, falto de ideas , no pudo ponerse a la altura de las circunstancias agravado además por el escaso sonido del clarinete,tan delgado como su persona.

Enrique Varela quedó suspendido en una nebulosa indefinida y Eduardo Casalla se encargó con la batería de que tanto Facal como Costa pasaran desapercibidos (salvo en los pocos momentos en que cambió los palillos por las escobillas)

Por sobre todos ellos la figura de Wild Bill Davison permaneció incólume logrando los picos más altos en la ejecución de Sugar y I’ m confessin.

Gene Krupa manifestó alguna vez que ningún trompetista de jazz podría llegar a tocar 10 notas seguidas sin pagar tributo a Louis Armstrong.

Wild Bill ,uno de los últimos pilares del hot jazz es una prueba fehaciente de ello,ya que el espíritu de Satchmo flotó por el ambiente en varias de sus frases musicales”.-

 (“Musica de ayer para hoy y siempre” nota sin firma publicada en “Crónica” el 30 de julio de 1978”)

 *"Wild Bill"Davison llego a Buenos Aires el 21 de julio de 1978.Actuó el 24 y el 25 en el "Golden Horn"del Sheraton y los dias 26 y 27 en el Teatro La Cova.
Parte de las grabaciones realizadas en el Teatro La Cova fueron editadas en el LP "Wild Bill Davison en Buenos Aires"(Victor (Arg)AVS4639):

Todo mi ser (All of me) 
Domingo (Sunday) -
Algun dia te arrepentiras
(Someday you'll be sorry) -
Pavoneandose con algun asado(Struttin' with some barbecue)
El resto de los temas publicados fueron grabados en los estudios de la RCA el 28 de julio de 1978.- 

Para que juzguen por uds. mismos aqui esta el disco(gracias a Daniela Canals):  

 

 


 

 

 

domingo, 13 de mayo de 2018

"Wild Bill"estuvo aqui

Fue en Julio del 78 que el legendario Wild Bill Davison visito Argentina.En unas semanas se cumpliran 40 años.
La Universidad de Bowling Green en el Estado de Ohio  atesora los archivos del gran cornetista.Entre ellos la Caja Numero 35 contiene tres caricaturas regaladas por un admirador:el dibujante Hermenegildo Sabat .



"Hagan tres paquetes y manden uno a mi madre,otro a la viuda de Eddie Condon y el tercero a mi primo"Este fue el comentario que hizo Wild Bill Davison cuando termino de escuchar lo que  grabo en el estudio de la RCA.La confirmacion de su alborozo es razonable si consideramos que su veredicto,emitido con peculiar sentido del humor atendia no solo a su actuacion sino a todo el conjunto de musicos que lo acompañaron.
La presencia de Wild Bill Davison en Buenos Aires durante el mes de julio de 1978 perdurara con este disco desde ya,pero el recuerdo de sus actuaciones publicas seran motivo de permanente vigencia.Este joven de 72 años cuyo entusiasmo catapulta a indiferentes tiene aun la compulsiva necesidad de un adolescente por tocar musica y muy probablemente pocas oportundidades se repetiran en esta ciudad de escuchar a un hombre de su generacion que lo haga con su intensidad..."(*)




(*)Hermenegildo Sabat en la notas de la
contratapa del disco "Wild Bill Davison en Argentina con Marito Cosentino")

viernes, 26 de junio de 2009

JULIO 1978 WILD BILL DAVISON EN BUENOS AIRES



Wild Bill Davison (cnt) Marito Cosentino y sus Jazz Cats: Miguel Piccolo (tb) Marito Cosentino (cl) Enrique Varela (ts) Juan C. Cirigliano (p) Enrique Costa (g) Guillermo Facal (b)Eduardo Casalla (d)


Teatro "La Cova", Martinez, Argentina, July 26-27, 1978


Todo mi ser Domingo
Algun dia te arrepentiras
Pavoneandose con algun asado

Buenos Aires, July 28, 1978
Septiembre en la lluvia
Me sentiré a escribir una carta Eres demasiado hermosa

Azucar
Someday you'll be sorry
Struttin' with some barbecue
There'll be some changes made -
Memories of you -
Rose room -
After you've gone -
Running wild -


Wild Bill Davison and the Red Hot Pods, Vienna, recorded 1978 this video in the Jazzland

MARITO COSENTINO: Clarinetista y director de orquesta nacido en 1930. Su padre fue saxofonista de orquestas de Jazz y de la Banda Sinfónica de la Policía Federal. Estudió música y clarinete, comenzando su actividad profesional a los 11 años con la orquesta de Eddy Kay. Luego pasó a la de Barry Moral, como saxo tenor, y posteriormente a la de Eduardo Armani. Dejó la orquesta para formar la Casablanca Jazz, con Dante Amicarelli, Quique Viola, Tito Colom y otros músicos. Este grupo se convirtió en la orquesta de Ray Nolan, seudónimo de Tito Colom. Luego formó, siempre con Amicarelli, la Montecarlo Jazz. En la década del 60 fue acompañante habitual de cantantes que grababan en CBS. Alternó esta tarea con la interpretación y composición de música sinfónica. En los 70 formó los Jass Cats, integrados por Adolfo Rossini (trompeta), Christian Kellens (trombón), Enrique Varela (saxo tenor), Juan Carlos Cirigliano (piano), Ricardo Lew (guitarra y banjo), Alfredo Remus (contrabajo) y Pichi Mazzei (batería). Rossini, Varela y Cirigliano integraron también la gran orquesta con la que Cosentino grabó a mediados de los ochenta.

http://www.rockolafree.com.ar/ARG-M1.htm




Wild Bill Davison with Red Hot Pods

Rec. in Vienna 1978, Jazzland.

Wild Bill Davison co
Dieter Bietak co
Claus Nemeth cl
Lothar Reichhold p
Erwin Frassine bjo
Bibi Libowitzky b
Helmuth Schneeweiss dm


IT SEEMS like only yesterday; or maybe the day before yesterday, that I first heard the sound of "Wild Bill" Davison's horn.
The record being aired on radio KRE's early morning
"Alarm Klock Klub" featured the hottest cornet I'd ever heard. I phoned the program's DJ, Phil McKernan (father of the Grateful Dead's "Pig Pen" ) to get the title. The recording was a 12-inch 78 rpm item, "That's a Plenty," just issued, in 1944 on the Commodore Music Shop label.
"That's a Plenty" was Davison's first recording under his own name - and it proved for the remaining 46 years of his life to be his best known and most admired recording - and he made hundreds.
A couple of years later, the Navy having conveniently stationed me fairly close to Manhattan, I went to opening night at Eddie Condon's Jazz Club in Greenwich Village, mostly to hear Wild Bill live. I heard him all right - in fact, with the club's doors open, most of lower Manhattan could hear that horn. We became casual acquaintances a few weeks later, good friends much later. His cornet playing - whether searingly hot or delicately cool - continued for all his life to be some of my favorite jazz sounds. And they still are.
"The Wildest One - the Life of Wild Bill Davison" by Hal Willard (Avondale Press; 437 pages, illustrated; $26.75) not only tells Davison's story, it also captures the jazz environment and the cultural history of his times. It is a history of jazz in the sense that Davison's life was jazz history.
Davison hated all definitions and categorizations, especially in music. "Jazz," he said, simply "is the way I play."
Willard spent years putting this volume together, most of it while Davison was still alive. It is a personal, often intimate glimpse of Davison the brilliant musician, the remarkable boozer; the sensitive human who built ship models and model railroads and collected World War II memorabilia; and the noisy, arrogant malcontent.
Beginning with Davison's boyhood in Defiance, Ohio, the book rambles through his life by way of strong writing. Willard is a veteran journalist, mostly with the Washington Post, and jazz fan of long standing. Featured in "The Wildest One" are an amazing number of reminiscences and anecdotes - "Wild Bill got to be 25 years old, liked it, and just stayed there," is one. Another - "I consider myself an endangered species," Davison often said when he felt the "old jazz crowd" had died and deserted him.
Born in 1906, Davison was playing professionally by 1922 and working all over the Midwest for years to come. He met up with Bix Beiderbecke, was in the auto wreck that killed clarinetist Frank Teschemacher, idolized Louis Armstrong, and by the 1930s was, like most hot jazzmen, going nowhere and drinking lots.
This book chronicles Davison's every move, has comments and reminiscences based on 500 interviews and 60 taped hours with Davison. There is, of course, too much detail, too many irrelevant memories. This is the story, often a sad one, of an artist who could and should have made it to the top in his chosen field. But he didn't; he spent most of his life after his successes in the 1940s and '50s playing festivals, working one-nighters, traveling, traveling; moving from East Coast to West, from the United States to Denmark to Australia.
His encounters with other jazz greats and his attitudes and opinions of their work are duly documented, as are his many marriages. The fifth and final Mrs. Davison, Anne McLauchlan (who survives) stuck with Wild Bill for the last 33 years until his death in 1989 at 83. Without her he would have followed most of his hard-driving, high-living musician friends to an early grave.
http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/e/a/1997/05/16/WEEKEND13484.dtl&type=printable

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