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martes, 17 de diciembre de 2024

Harry James en la fonoplatea de Radio Carve(noviembre de 1960)

“Los que solamente fueron al Palacio Peñarol no pudieron hacerse una cabal idea de las posibilidades de la orquesta y mucho menos comparar su sonoridad con otras bandas que nos visitaron(Calloway,Gillespie,Herman)Pero los que acudieron a la Fonoplatea de Radio Carve pudieron medir con mas propiedad los defectos y las virtudes del conjunto.

Con buen criterio comercial Harry piensa que por el hecho de incluir en su repertorio buenas piezas jazzisticas arregladas por Ernie Wilkins no por eso debe prescindir de lejanos hits que como Chiribiribin o Sleepy Lagoon significaron para él grandes exitos populares.

En virtud de ello su actual repertorio es de los mas heterogeneo y al lado de Mañana de Carnaval interpreta Doodlin’ de Horace Silver como si tal cosa.

Pero he aquí que ni aun tocando piezas de Jazz no pasa de ser ...una excelente orquesta de baile. De ello no pueden ser culpados los arreglos sino su director,que no admite de ninguna forma que su conjunto suene demasiado jazzístico.De otra manera no se explica que hace seis meses cuando probó al baterista Charlie Persip- a quien conocimos por Gillespie-lo sustituyera de inmediato por su actual Tony DeNicola quien aún siendo un buen drummer de orquesta carece del feeling que ostenta Persip.

Su seccion ritmica resulto anodina y desprovista de todo calor,aunque cumplió su misión en forma mecánicamente perfecta.

Idéntico criterio mantiene James en la distribucion de los solos-generalmente escasos-que están en manos de musicos poco competentes.

 


 Willie Smith,excelente leader de su seccion,es -a la vez-la negacion del solista de Jazz.Se mostró incapaz de hilvanar una sola frase y fué sin duda el mas ridículo de los solistas de prestigio que jamás hayan llegado hasta el Rio de la Plata.Su actuación indigna mas cuando se sabe que el tercer alto,Pat Chartrand,es un excelente y sobrio improvisador a quien James no deja lucirse como solista.

Ray Sims fué otra decepcion.Por sus antecedente en la orquesta de Les Brown no lo imaginábamos con un espíritu mas hot y no como el trombonista que tocó What’s New en forma tan almibarada. Sam Firmature(tenor)Jack Perciful(piano)y Modesto Briseño(tenor y barítono)son tambien economizados por su director,aunque el que realmente toca es el último de los nombrados. En suma:escuchamos una orquesta de bella sonoridad,pero sin solistas y sin soul.Pudimos gustar entre otros ,buenos arreglos de Ernie Wilkins(King Porter Stomp,Doodlin’,King size Blues)y los añejos Don’t be that way(arr de Billy May) y Two O’clock jump (arr de Neal Hefti)

Pero los más jazzístico de la noche fué la presentacion del cantante de color Ernie Andrews(More than you know,Too close for comfort)...aunque James sea la trompeta mas famosa de América.-"

(Nota de “Block chords”publicada en el Boletin del Hot Club de Montevideo**,noviembre de 1960)

 


 

**El Boletin consigna en otra de sus páginas que “en ocasión de la llegada de la orquesta de Harry James se realizó una jam el viernes 11 de noviembre que contó con la participación de los excelentes saxofonistas Pat Chartrand(alto) y Modesto Briseño(tenor),además del pianista Jack Perciful y el trompetista Verne Guertin”.-


 

miércoles, 24 de julio de 2024

lunes, 26 de julio de 2021

Harry James & Willie Smith :la gira de 1960.

Esta era la formacion que paso por Buenos Aires,Montevideo y Rio de Janeiro entre octubre y noviembre de 1960.Al articulo aparecido en la edicion del 11 de noviembre de "Marcha",firmado por el critico Juan Rafael Grezzi es poco lo que se puede agregar.Ni siquiera la presencia de un ellingtoniano como el saxofonista Willie Smith (quien suplantara nada menos que a Johnny Hodges a principios de los cincuenta) pudo formarle una buena opinion -"jazzistica"- de esta formacion de Harry James.A pesar de los pesares y en las duras epocas que siguieron a la post guerra Harry-al igual que el Duke-pudo mantener la orquesta trabajando llegando en algunos casos a reducirse a un octeto.Fue un sobreviente que acabo radicandose con su familia y orquesta en Las Vegas tocando  para sus viejos admiradores y abandonando las  agotadoras giras.Felizmente recuperamos el audio completo  de una de sus acutaciones  durante la semana que se presento en Brasil.Todo un documento.     

Harry James, Nick Buono, Rob Turk, Jack Holman, Vern Guerin(trompetas) , Ray Sims, Vince Diaz, Dick Lugh (trombones)
 Ernie Small, Willie Smith, Modesto Briseno, Sam Firmature, Pat Christiane (saxos) - Jack Perciful (piano)- TerryRosen (guitarra)- Russ Phillips (contrabajo) - Tony Di Nicola (bateria)y los cantantes: Ernie Andrews(en la foto con Harry) y  Pam Garner.
 

viernes, 8 de diciembre de 2017

Los DAVENPORT FIVE en "Mundo uruguayo"

Articulo publicado en la revista "Mundo Uruguayo"( edicion del 1 de noviembre de 1960).Efectivamente los "Davenport Five"viajaron a Buenos Aires invitados por el Hot Club de Buenos Aires y actuaron en el teatro "Arena",tal cual quedo grabado en el disco "Hot en la Carpa" .

 

(*Foto: Silvera Lima ,guit y banjo;Oscar Pandolfi sx. alto;Hector Gutierrez Cortinas,sx bajo-Luis Pasquet en piano, dir y arreglos; Roberto Cora , tpt.)

 

martes, 25 de abril de 2017

Feliz Centenario ELLA FITZGERALD(1917-2017)

Entre  abril y mayo de 1960 la inolvidable  ELLA FITZGERALD se presento en Brasil,Uruguay y Argentina.Queriamos recordarla en el dia en que se cumple el centenario de su nacimiento
con la nota que le dedico el maestro Juan Rafael Grezzi en las paginas del semanario "Marcha".(gracias "publicaciones periodicasdeluruguay")(La foto fue tomada en Brasil en una de sus presentaciones en el teatro "Record"en abril de 1960).




martes, 22 de julio de 2014

Y ELLA paso por Montevideo:fue en mayo de 1960

Mayo de 1960:ELLA FITZGERALD se presenta en el cine CENTRAL acompañada por ROY ELDRIDGE ,trompeta,JIM HALL,guitarra PAUL SMITH,piano, Winnefred Middlebrooks ,contrabajo y el baterista Gus Johnson .-Luego algunos de los musicos se unirian a una "jam" en "La Peña del Jazz" de la calle Rondeau . (Foto:http://jeannemandello.com/category/works/architectural-series/)



jueves, 10 de noviembre de 2011

Mayo 1960 : Tercer congreso nacional de Jazz

Durante la semana del 22 al 29 de Mayo de 1960, tuvo lugar en el Aula Magna de La Facultad de medicina, el Tercer Congreso nacional de Jazz. Asistieron tres representaciones internacionales: el extraordinario guitarrista Jim Hall (USA), el destacado crítico Joachim E. Berendt (Alemania) y el importante pianista Ronnie Knoller (Chile). De todos los números presentados fué uno el que sobresalió y recorrió una amplia difusión radial en el mundo. Podríamos llamarlos "All Stars". La línea melódica estuvo integrada por Albertino Corvini (trompeta), Horacio Borraro (clarinete) y Tom Kirk (Saxo tenor), piloto norteamericano visitante en esos momentos en nuestro país. En el ritmo se encontraban: José Wisemberg (Piano), Horacio Malvicino (Guitarra), Jorge Lopez Ruiz (Contrabajo) y Pichi Mazzei (Batería).


Parte de los comentarios del disco Jazzmania All Stars por Walter Thiers

viernes, 9 de septiembre de 2011

MAS DIXIE en EP



The PICKING UP TIMERS
Carlos Constantini, trompeta; Beto Wassington, clarinete; Alfonso
Ferramosca, saxo tenor; J. Rey, tb, Ruben Lopez Furst, piano;
Hector Lopez Furst, guitarra; Gutierrez de León, contrabajo; Jorge Cichero,
batería



Buenos Aires,1960

miércoles, 1 de julio de 2009

Viva Buddy Bolden: "The Dixielanders"(1957-58-60)











"¿Quién te ha visto, y quién te ve, Estebancito, sinvergüenza tocando Dixieland?....pareciera estar diciéndome admonitoriamente Kacho Rodriguez Jurado quien fuera mi gurú cuando de adolescente me acercaba a los ensayos de la Guardia Vieja Jazz Band. Algún día habrá una reconstrucción de la historia del jazz tradicional en Buenos Aires durante los años 60, en la que había una interna que se superponía a la del cisma del Hot Club de Buenos Aires, que dió lugar a la creación del Bop Club de Bs.As. Si bien las discusiones de esa época pueden parecer patéticas, son una muestra interesante de cómo funciona el sectarismo.
La divisoria de aguas entre los mismos clasicistas del Hot Club pasaba por las del jazz "Negro" y el "Blanco", New Orleans versus Chicago. Por cierto se pueden diferenciar los rasgos de estilo entre estas dos vertientes, pero es difícil imaginarse el desprecio, unido a toda clase de imaginario ideológico que podia sumarse a los razonamientos de los respectivos partidarios. También había otras subdivisiones, tradicionales contra revivalistas, los del "jazz puro" contra el "comercial", grupos pequeños contra bandas grandes, etc. En el campo en que yo militaba, el desprecio mayor se reservaba contra los partidarios del Dixieland....blanco. (Aunque los negros que lo cultivaran como Edmond Hall, o el mismísmo Louis Armstrong de los All Stars también eran despreciados).
En realidad, todos los que discutían estas cuestiones pertenecían a una misma extracción de porteños petiteros de esa época. Los clasicistas serían un poco más pretenciosamente cultos y pedantes, mientras que los otros estarían más sintonizados con una moda decadente que intentaba resistirse a los Beatles en EEUU y Europa.
Algunas de las bandas Dixie como Los Georgians, Los Dixielanders...los nombres ya se me escapan, lograban ingresar al circuito de los bailes de clubes populares porteños, y del conurbano. Desde nuestro campo eran tildados de "mersas", al tiempo que no veíamos que todos éramos igualmente musicalmente torpes al modo en que los chicos que hoy tocan tres acordes en una guitarra arman grupos y salen a tocar. El Dixieland también tenía sus escuelas,....partidarios de Bix, chicagoanos a- la- Eddie Condon, hinchas del dixieland "progresivo" y demás. Mientras tanto, todos éramos ignorantes de la revolución musical que se gestaba en el género desde Charlie Parker hacia adelante, y además desoíamos la riqueza de nuestra propia música nacional. Visto desde la distancia, todo parece tan pequeño.

La cosa es que el viernes pasado me sumé a una tocada bien, bien Dixieland. Junto a Juan José Zentilini, Alfredo Desiata, Ricardo Pereyra, Mariano Tito (Jr) y Oscar Linero (Sr)
tocamos un largo set para un público que colmó el paraninfo de la UTN en Buenos Aires. Salvo un grupo de jóvenes bailarines que animaban el fondo de la sala, era un público mayor, que aplaudía solemnemente cada uno de los innumerables solos, y que ovacionaba agradecido el viejo ritual de la tocada jazzera.
Comprobé que al llegar a los 60 acumulé suficiente conocimiento del repertorio "del jazz de todos los tiempos" como para defenderme en la cancha. Pero sobre todo fue bueno beneficiarme del saber de estos músicos experimentados, que hacían que se puediera llevar al escenario, sin ensayo alguno, un set convinciente de música que pudiera ser disfrutada por tanta gente.


(extracto de : http://vivabuddybolden.blogspot.com/2009/06/vintage-jazz-band-viernes-5609-aula.html)




Alfonso Fassi (tp) Mauricio Rol (tb) Juan Carlos Bazán (cl) Roberto Walters (p) José "Toto" Pomar (b)
Edmundo Ominello (bat)

Buenos Aires, 5 de julio de 1957
Ain't she sweet 
 That's a plenty 



Buenos Aires,  16 de octubre de 1957
 South Rampart Street parade  
 After you've gone 

Buenos Aires, 10 de Noviembre de 1958
Tiger rag 



Buenos Aires, 11 de Agosto de  1959
High society 
When it's sleepy time down south -
Panama -

Buenos Aires, 10 de Noviembre de 1959
Sensation rag 
Stardust 
Fidgety feet 
Oh! baby -

Buenos Aires, 21 de Diciembre de 1959
Out of nowhere 
I'll be a friend with pleasure 
Three little words 

Buenos Aires, 8 de enero de  1960
St. Louis blues 




(*)recorte de la colección de Walter Gomez.Gracias a Victor Tapia por su gentileza.





sábado, 30 de mayo de 2009

The Crazy Clowns Jazz Band : Las Piedras en los años de The Crazy Clown Jazz Band



The Crazy Clown Jazz Band fue una orquesta integrada por muchachos muy jóvenes de Las Piedras. En 1960 ganaron un concurso organizado por Pepsi Cola, grabaron un simple, y tocaron como teloneros de Ella Fitzgerald, en el hotel Victoria Plaza de Montevideo. Una entrevista con Luis Trobo, trompetista de “la Crazy”, derivó en la evocación de una ciudad de La Piedras completamente diferente a la que hoy conocemos. No es por casualidad que tantos uruguayos destacados en las actividades más variadas, sean pedrenses. En este sentido, el desafío actual parece estar en recuperar el espíritu fermental que propiciaba fenómenos como el de la Crazy Clown Jazz Band.
Además de Luis, la orquesta estaba formada por Enrique Crespo en el trombón, Wilson de Oliveira en el clarinete, Berugo Carámbula en el banjo, Heber Sichero en el otro banjo, Enrique Trobo en la tuba, Juan Carlos Laglere en el piano, y a cargo de la batería se encontraba Luis Etchandi.
Desde un primer momento Luis definió el rumbo que tendrá la entrevista:-- “Yo lo que te puedo decir es que para entender las cosas que pasan en Las Piedras, tenés que conocer un poco a la gente, el origen y el desarrollo de la ciudad”. No se trata de hablar sólo de una banda musical de adolescentes del interior, sino de situar ese fenómeno en un contexto; Las Piedras. Por ese motivo, la música y la ciudad se alternarán permanentemente en la conversación.
De Miguel Angel Pareja yo fui alumno, de Germán Cabrera también. Fui alumno de Javier Barrios Amorín, por ejemplo, que era todo una personalidad, un tipo que, siendo senador, venía a dar clases a Las Piedras por dos pesos. Viajaba en el tren en segunda, en Montevideo caminaba desde la calle Jackson hasta la Estación Central, fumaba tabacos Puerto Rico, daba la clase, y al principio uno dice “este viejo...”, pero cuando pasa el tiempo y vos rebobinás, te dás cuenta con quién aprendías. Yo me acuerdo siempre de las clases de Delgado Robaina, que de repente lo tenías a la vuelta de la esquina... formaban parte de toda esa composición social, intercambio generacional, que era muy valioso. Entonces, en esa salsa aparecían ingredientes, surgía alguna iniciativa y vos tenías un marco referencial que te permitía desarrollar, que te iba como conduciendo. Habría sido mejor si nos hubieran podido sacar de la mente el fantasma de “mi hijo el doctor”, que siempre te decían: “sí está todo muy lindo pero esto es un entretenimiento, después hay que tirar de los piolines y estudiar en serio”, como si no fuera serio lo que uno estaba haciendo. Quizás no se hacía con profesionalismo, por supuesto, pero, por ejemplo, me pareció fantástico lo de “Quique” Crespo que dijo: “yo no estudio más ingeniería, lo mío es la música”. Eso después tiene un costo, tener que vivir en otro país, el alejamiento, el desarraigo, pero no deja de ser el desarrollo de una vocación.
¿Cómo nace The Crazy Jazz Band?
-La banda de jazz surge en el colegio San Isidro. ¿Dónde se daba la posibilidad de que un niño tuviera acceso a un instrumento?. En la banda del colegio. Los instrumentos eran del colegio, estaban todos ahí, y a principio de año pasaban lista y preguntaban: “a ver, ¿quién quiere participar? ¿alguien sabe algo de música? Este, este, bueno, vayan para allá. A las cinco al salón de música, y este otro, qué se yo, que no se qué, al teatro”. Entonces, ya te iban abriendo puertas. Lo lindo estaba en que la cosa era bien plural, porque no era dogmática en el sentido de decir “estos pertenecen a este grupo y nada más”, sino que había un intercambio, que tenía que ver con el deporte. Tuvo mucho que ver Cirilo Malnatti, porque tuvo el genio de darse cuenta en organizar el básquetbol en Las Piedras, que no fue poca cosa armar la Federación Atlética de Las Piedras, una liga local, con todas las categorías, que englobó a la ciudad y alrededores. Entonces, por ahí vos no eras compañero de la escuela, pero en el deporte estabas en la misma, y después en los bailongos. Existía una cuestión de pueblo que te relacionaba, pero que, a su vez, te iba dando una cosmovisión de las cosas. Entonces, la banda del colegio era fundamental, a partir de ahí vos podías decir: “tal instrumento me gusta, no me gusta, me interesa, no me interesa”. En ese arranque empieza el rollo de la cosa, yo me acuerdo que nosotros formamos una primer orquestita en el barrio, teníamos catorce años, que yo hoy miro eso y digo: “con los valores que había en aquella época, cómo no se nos ocurría tener otros esquemas de trabajo”. Pero era la época, si fuera hoy te lo hago hablar al instrumento. Nosotros no teníamos tampoco un director técnico, no teníamos nada, era medio a intuición y a los ponchazos. Orquesta Guanabara se llamaba, era jazz pero tocábamos, también, música brasileña y del Caribe.
Tenían nombre de orquesta de música caribeña más que de jazz


Se la llamaba jazz pero no se tocaba jazz, era un ritmo que no era tango, digamos. Un poco por exclusión; no era típica, entonces se la definía como jazz. Y la típica era la que tocaba tangos y milongas, había un concepto muy primario. Pero bueno, esa orquesta funcionó un tiempo, incluso: 1953, 54 y 55, y ahí estábamos algunos de los que después integramos la Crazy. Que en la Crazy sucedió que nos juntamos algunos residuales de la Guanabara, más los nuevos que habían aparecido con Enrique “Quique” Crespo.
¿”Quique” y el resto de dónde venían?
Venían también de la banda del colegio San Isidro, pero una generación posterior. Entonces, ahí empezó medio un peloteo, y la verdad que no me acuerdo muy bien cómo fue que arrancamos. La primer actuación de la Crazy, que no se llamaba así, fue en la Criolla, con los uniformes de la banda del colegio, con el nombre de “The sailors”, los marineros.
¿Por qué en inglés?
Porque era la época. Si yo hoy tuviera que bautizar a la banda le pondría Las Piedras Jazz Band, o Mate Amargo Jazz Band, no sé, lo que a vos te hubiera gustado ponerle, pero me vendría a lo local. En aquella época había que ponerle un nombre raro. El nuestro surgió porque había un muñequito, llamado Crazy Clown, que era un muñequito de juguete que estaba en lo de Crespo, por los niños en la casa, y había que ponerle un nombre a la banda y le pusimos ese.
Y claro, se van dando esos desarrollos, porque Las Piedras era fermental en ese sentido, posibilitando cosas. A uno, de repente, se le ocurría arrancar para un área del arte y había un referente, existía ambiente. Después aparece, por ejemplo, Daniel Gallo, que pinta, ¿pero de dónde arranca?; empieza, él siempre lo dice, con la fotografía a través de mi tío Julio Trobo. En el campo del teatro, en Las Piedras surgieron “Los Comediantes”, con Walter Acosta quien, con otra gente de Las Piedras, hicieron... Mauricio Rosencoff hizo una obra llamada “El gran Tuleque”, que cuando se estrenó, Walter Acosta, que por ese entonces estaba en el complejo el Galpón, se llevó de Las Piedras a un muchacho que era el “Pocholo” Silva, de redoblante de murga. La primer murga de mujeres que existió en Uruguay era de Las Piedras, no me acuerdo cómo se llamaban, pero estaba la hermana de “Pocholo” Silva como principal integrante. Por eso te digo, hay muchas puntas en Las Piedras, que salen por muchos lados, es polifacética la cosa. Después se diluye un poco por esa manía de querer ser un barrio de Montevideo. Perdió muchísimo la ciudad (que se llama Las Piedras por esas grandes rocas que hay sobre el arroyo a la altura de La Paz, por Abayubá). Pero bueno, creo que hay un espíritu allí que no debemos perder.

Volvamos a la banda; ¿en qué año se formó?
Se formó a fines de los cincuenta, pero justamente aparece un acontecimiento que son las inundaciones del 59. A mí me tocó ir una mañana desde Las Piedras a la facultad en Montevideo en tren, y en el tramo de Las Piedras a La Paz ibas en un mar. Vos veías a la gente por Viale, sacando las camas, las sillas y todo para arriba de los techos, realmente impresionante. Y después, cuando salías de La Paz, el arroyo Las Piedras estaba desbordado, y recién se encontraba más o menos potable a la altura de donde ahora está la bodega Castell Pujol. Digo las inundaciones porque por ese motivo todo el mundo hacía recitales benéficos, como está pasando ahora, y se armó un festival de jazz, organizado por La Peña de Jazz, un club de Montevideo, del que nosotros no sabíamos nada ni teníamos noticias. Y ahí volvemos a lo mismo; aparece en escena un muchacho, José Bandaccari, alias “Pirulo”, aunque él se dice a sí mismo Johann Bandaccari, actualmente vive en Piriápolis, que era un loco que andaba siempre en la vuelta, gran amante del jazz. Nosotros por esa época hacíamos ensayos sin saber bien para qué, tocábamos por el gusto de tocar, algunas veces tocamos en el gimnasio del liceo de Las Piedras, y en el club Solís, también, donde ya había ido gente de Montevideo a vernos y tuvimos repercusión en la prensa. Pero recuerdo que este muchacho Bandaccari nos decía que teníamos que tratar de concretar esa orquesta, y nosotros no le dábamos pelota. Entonces, con motivo de ese festival por los inundados, él estuvo bien porque fue, nos inscribió, y nos dijo; “miren, tal día a tal hora, cine Plaza de Montevideo hay un festival, y hay que estar”. “No, no jodas”, le dijimos nosotros. Y ahí arrancamos. Nos fue bastante bien, porque para unos canarios de Las Piedras, tocar en la monstruosidad de esos ambientes no era fácil. Pero los organizadores nos alentaron mucho, y eso nos entusiasmó para seguir. Nos invitaron a participar siempre de las reuniones de Jamsession, y así empezamos a hacernos habitués de allí. Ibamos un par de veces por semana y tocábamos por un rato. Y después que entramos en esa salsa, un buen día La Peña de Jazz organiza un Concierto en el Sodre, en el cual, independientemente de estas incursiones tipo kamikaze... es un concierto en serio, donde hay orquestas de música culta, donde hay gente mayor, y ahí aparecemos nosotros. No teníamos idea de a lo que íbamos, es más, el presentador era Homero Rodríguez Tabeira, teníamos un tema bastante bueno para el arranque, pero la anécdota vale porque...
¿Qué tocaban, versiones?
En este caso tocamos un tema bien gustador, entrador. En todo ese período fue apareciendo la figura de “Quique” Crespo, fue desarrollando lo que después ha sido hasta ahora, que es un músico en serio. El tenía una visión muy clara de lo que quería hacer. Y el repertorio lo elegía él. Eligió acertadamente ese primer tema, que era muy impresionante. Entonces, cuando aparecemos y a la gente les presentan una orquestita de Las Piedras, en un concierto donde iban a tocar músicos consagrados, me acuerdo del maestro Washington Moreno, un pianista del SODRE que se apareció de jacquet, con Jean Louis LeRoux, que era un francés oboísta, que vino a tocar jazz tipo experimental; Alexis Buenseñor, un baterista muy renombrado, y otros más, un grupo de personalidades, era como jugar en Primera División, y no fuimos muy bien recibidos. Es más, nosotros no lo advertimos en el primer momento por nuestra inexperiencia, pero gente amiga nos dijo; nos habían tirado monedas, en forma despectiva. Sin embargo, desde los primeros tres compases todo se revirtió a la velocidad del rayo y el público se volcó de nuestra parte. Claro, vos entrás a esos escenarios donde nunca fuiste, bien iluminados, y al público no lo ves, es una cosa negra, no ves nada. Y empieza el presentador, que era Rodríguez Tabeira, nosotros además teníamos que abrir el fuego, éramos los primeros, y recuerdo que nos chistamos; “dale, ¿ya?, sí, no, sí, ya”, boom, atacamos. Y cuando atacamos, la gente fue una ovación, pero, ¿por qué al principio?; porque en rigor era que no le estábamos dando pelota al presentador. Después hilamos todo y dijimos; “¿dónde estaba?” No, el asunto fue que la gente no lo bancaba a Rodríguez Tabeira.
Arrancaron en plena presentación de Rodríguez Tabeira.
Salí de acá Rodríguez Tabeira, no sé quien sos, y arrancamos. Y tuvimos buena crítica, que había destacado a Berugo, les llamaba la atención, era un niño de trece años, y a “Yiye” De Oliveira que tenía catorce.

El Concurso de Pepsi:
El Festival de jazz Walter Thompson, organizado por Pepsi, se llevó a cabo durante varias semanas de 1960, en un Cine Plaza siempre desbordado de gente. Luego de varias instancias, trasmitidas en vivo por radio, The Crazy Clown Jazz Band fue la vencedora del evento. Como parte del premio, grabaron un simple con dos temas: “Saint Louis Blues” y “Walking with the king” ("A la par del rey", sería su traducción al español). Firmaron, además, un contrato con radio Carve para tocar en la fonoplatea del programa “Bajo las luces de kolynos”, que se hacía en el viejo estudio de la radio en la calle Carnelli, donde hoy funciona Cinemateca.


En ese concurso, además de nosotros, había dos muchachos más de Las Piedras, en orquestas distintas. Wilson De Oliveira, que ahora está en Alemania, y que había integrado la Crazy pero en el concurso compitió con otra orquesta. Con nosotros estaba Nelson, el hermano mayor. El problema era que no podías registrar no me acuerdo por qué... la composición de la orquesta tenía que ser así; la front line, con trompeta, clarinete y trombón; el bajo, y un clarinete. Por otro lado, las orquestas que se iban formando en los bares de Montevideo necesitaban músicos de jazz, no había de dónde sacar, entonces se daba una especie de picoteo; “che, venite para acá, con nosotros”, una cosa así. Entonces, Wilson De Oliveira tocó con otra orquesta, y Hugo Scarone, que era el segundo trompeta, tocó con otra. Son otros dos de Las Piedras que tocaron en el concurso, pero como rivales nuestros.
Ganan y graban un simple
Claro, el concurso, como todo concurso, tenía una cantidad de instancias que había que ir superando. Nosotros íbamos sumando puntos, y mientras tanto nos preparábamos cada vez mejor. La evolución que habíamos tenido desde que empezamos a esa altura, unos dos meses después, fue notable, éramos otra cosa, aunque estamos hablando de gurises totalmente amateurs. Le habíamos hecho caso a gente que nos estimulaba. En La Peña de Jazz, por ejemplo, te ibas fogueando al lado de... por ejemplo, un día aparece por el Uruguay Ella Fitzgerald. Venía Ella Fitzgerald al Uruguay y nos invitan a participar, a tocar en el Victoria Plaza, fijate tú lo que era eso.
¿Fue antes del concurso?
De la fecha exacta no me acuerdo. Tengo los autógrafos de todos los componentes de la orquesta que acompañó a Fitzgerald.
¿Ustedes conversaron con ellos?
Sí. Yo pude hacerlo con el trompetista... porque me pasó una cosa: yo me agrandé delante de estos negros, que era como tocar con Louis Amstrong, pertenecían a esa generación. Fitzgerald era una negra petisa, que tenía un asistente que le traía y llevaba cosas, estaba siempre alrededor de ella. Fenómeno, hubo una actuación en el Victoria Plaza, nosotros éramos lo que ahora se llama teloneros, y después de ahí salimos del hotel y nos fuimos a La Peña de Jazz, porque había una Jam session, que es una improvisación a cargo de músicos de distintas orquestas de manera totalmente libre y despreocupada. Y ahí se forma... al trompetista (Roy no sé cuanto)* de la orquesta de Fitzgerald le gustaba como aficionado tocar la batería, como hobbie, que, por cierto, qué bien tocaba, le daba tanta guasca al palito, rompió un par, dijo “dont´worry” y sacó otro par, y siguió tocando. Formaron un cuarteto en el momento, con dos de ellos, y nos invitaron a entreverarnos, y este negro estaba empecinando en seguir tocando la batería. Seleccionan un tema para el arranque, y yo sé que del susto por estar tocando con esos monstruos, creo que en lugar de inhibirme me agrandé, y yo no sé de dónde sacaba piezas, toqué esa trompeta como nunca, le saqué hasta mentir, y después me felicitó el negro, yo era un gurí, tenía diecinueve, veinte años, y él era un grande. Te comentaba eso como una anécdota al paso, porque haber tenido la suerte de participar en el mismo grado con esta clase de gente, queda en el mejor recuerdo.
Ustedes ganan el concurso y siguen tocando...
El concurso era: un contrato de actuaciones en distintos lugares, 5.000 pesos para todos, y la trompeta de oro, que era una trompetita de plata y no de oro. Pero como yo estaba de novio con mi señora, en la joyería Gallo me hice hacer un prendedor con ese premio, se lo regalé y quedé como un campeón. Y después, a raíz de eso, enseguida empezaron a surgir invitaciones para tocar. Pero cuando empezás a tocar, sentís que esa es una etapa cumplida, ¿Y ahora qué?, te preguntás. Entonces, había que hacer un replanteo. Y ahí un poco termina esa historia. Cada uno fue definiendo su futuro: Berugo a la actuación, otros a los estudios y otros a la música.
¿Cómo fue la anécdota del taxi en Argentina?
Eso fue de lo más curioso y divertido. En una de las actuaciones de la orquesta, tocábamos en el club Juventud. Había un bailongo importante, Julio Sosa venía de Buenos Aires, un poco antes de morir, y se le hace un homenaje a su madre, un reconocimiento, con la orquesta de Elio Lomutto. Después, estábamos nosotros y una orquesta de Santa Rosa, una bandita, que tocaba bien, al estilo de las banditas populares brasileñas de la época. Yo me acuerdo que estuve hablando con Julio Sosa, porque lo conocía de cuando era niño, en el consultorio de papá trabajaba una empleada que había sido medio novia de él. Julio Sosa aprovechaba que mi viejo salía y entonces iban a un zaguán, y yo los chantajeaba; “che Julio, ¿no me das un vintén para un helado?”. Y ya era una excusa para que se quedaran solos. El loco era bravo en eso; “no, estoy pelado”, decía siempre. Pero bueno, se hace el homenaje. Años después, con mi señora y una prima de ella estábamos en Buenos Aires y tomamos un taxi. Y no sé cómo salió la conversación; “che, ¿Las Piedras siempre está igual?”, “Sí, no se qué”, empezamos a hablar de Las Piedras... Y digo; “¿Vos supiste que nosotros habíamos tocado en una orquesta y justo había ido Julio Sosa?” “No, no, ¿cómo?”, “tocamos en un baile allá...” Y el taximetrista toma la palabra; “Yo estuve en ese baile”, “¿Cómo?” “Sí, con Lomutto”. ¡Qué casualidad más grande!, es una en un millón. Impresionante, porque Buenos Aires no es Montevideo, además que se dé en una conversación así. Fue realmente curioso, agradable.
Calle Choppin esquina Mozart:
Yo te puedo decir una cosa, por ejemplo, a tal punto estaba la idea fermental, yo sigo con el hilo conductor de Las Piedras fermental, que cuando se hace el barrio Villa Foresti, fijate en el nombre de las calles: Choppin, Strauss...
Cierto, el camino que va a dar a la ruta 5 se llama Choppin.
Mal escrito porque se escribe con dos p. Son todos nombres de músicos, ¿sabés por qué?, y la avenida central Domingo Gallo. Porque Domingo Gallo era el Secretario de la Junta de Las Piedras cuando se hizo ese fraccionamiento. Y la idea fundamental era: los clubes de alrededor de la plaza tienen la percepción que se está llenando de gente que no nos permite desarrollar como nos gustaría. Entonces se les ocurrió vender los solares a los músicos del Sodre. Por contactos en Montevideo lograron relacionarse con la COSODRE, que es la Comisión de Operarios del Sodre o algo por el estilo. A los que integraban la Orquesta del Sodre se les quiso vender solares para formar una especie de barrio tipo residencial de fin de semana, de toda gente amiga que estaban en lo mismo, residentes en Montevideo pero que vinieran y pudieran aportar al crecimiento de la ciudad. Venía por ahí. Creo que esto fue a fines de los cincuenta. Pero vistes que es un sesgo que a veces no se conoce.
Tenía la idea que esa zona fue pensada como un lugar de descanso.
Claro, el Country Club de Las Piedras se le llamó. Que ahora lo retomó Guinovart. Pero en aquellos años venían por ese lado. La idea original se desvirtuó, pero la explicación de por qué el nombre de las calles está en que el objetivo era venderles a los de la Orquesta Sinfónica del Sodre.

Se necesitan auspiciantes para construir el primer helicóptero:
Apareció en Las Piedras una vez, el precursor del helicóptero. Del helicóptero moderno, no de las teorías como la de Da Vinci. Era un francés, que andaba buscando quien lo financiara, por eso apareció en Las Piedras. A los comerciantes de Las Piedras les ofrecía los planos, que dejaba ver en lo de Pilar Cabrera. Era un helicóptero, además, que tenía una opción a pedal para mover las paletas...
¿Y de qué época estamos hablando?, principios del siglo XX...
Claro. Pero no, se desestimó la idea. El tipo después fue a Buenos Aires, desde Las Piedras.
Filmar en Las Piedras y grabar con alambres:
En Las Piedras se hizo cine y no solamente las películas de Luis Alberto Varela. El hizo un cortometraje que después se vio en las salas de Montevideo. Pastorino Gayo (hermano de Santos Gayo Oller, el autor del libro sobre Las Piedras), junto a la Asociación Amigos del Riel, filmaron películas, también. Yo me acuerdo que en una de esas películas, al tipo nunca se le ve la cara, es alguien que viene de pilot, llega en tren a visitar Las Piedras, recorre la ciudad, la plaza, visita el hipódromo, y después se vuelve en el tren. En las últimas escenas va filmando la vía férrea desde la plataforma del último vagón, y la ciudad se va alejando. Lo importante es que transmitía la idea... cine de segunda guerra mundial, blanco y negro, y al protagonista no se le ve la cara (se ríe). Y era mucha la experiencia en el cine.
¿Y se exhibían?
Seguro, ¿ dónde?, en una velada, ibas a lo de Gayo. Pastorino tenía la primera grabadora que yo vi, que era de alambre, ni siquiera de cinta. Nosotros el primer disco que hicimos con La Guanabara...
¿Hicieron un disco?
Sí. Un baión brasileño que lo tuvimos que grabar en la casa de Santos Gayo Oller, amontonados contra la escalera de la casa, un ruidaje fenomenal, defectuoso, por supuesto, esa fue la grabación que hicimos con Oller. No podíamos sacarlo de ahí porque el aparato ese lo manejaba el muchacho ahí, en ese espacio. Salíamos locos de la vida. Pero ellos habían hecho antes una orquesta, porque Santos Gayo Oller tenía, junto con otra gente, una orquestita tipo tropical de Las Piedras, mirá el dato que estoy dando. La historia no empezó ni terminó con nosotros, había focos por todos lados.

http://www.juventudciudad.com/ciudad/jazzband.htm

*Roy Eldridge 

lunes, 27 de abril de 2009

"JAZZMANIA ALL STARS"



Album grabado en vivo en la facultad de medicina de la Universidad de Buenos Aires durante el Tercer Congreso Nacional de Jazz realizado en mayo de 1960. En esa oportunidad se presentó una banda con los músicos más importantes de la escena de jazz local (un verdadero seleccionado nacional), y con algunas figuras extranjeras: Albertino Corvini (trompeta), Horacio “Chivo” Borraro (clarinete), Captain Tom Kirk (saxo tenor), Leandro "Gato" Barbieri (saxo tenor), José Wisemberg (piano), Horacio Malvicino (guitarra), Jorge López Ruiz (Contrabajo), Pichi Mazzei (Batería). La banda estaba influenciada por la música que grabó el quinteto de Miles Davis a finales de los cincuenta. El disco fue editado por el sello "Disc Jockey " con la etiqueta DIS 15047 LD.



 

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