"Pica” paseó en su automóvil al cronista por algunos suburbios de Los Angeles,abundantes en autopistas cuya construcción -calculada en relación a la del Viaducto del Paso Molino montevideano-deben haber insumido por los menos dos o tres siglos…
-Tengo que cambiar dos palabras con un amigo que vive muy lejos -me dijo-y hoy precisamente está en la oficina de passes,será cuestión de sólo dos o tres minutos -
Conversó con cierto funcionario en una garita y ,volviendo sobre sus pasos con la autorizacion para aparcar,dejó su automóvil entre unos cuidados canteros de arbustos y flores multicolores,cerca de uno de los edificios principales de Universal City.
Quedó el cronista en el vehículo intrigado por esos movimientos y encendió la pipa que lo acompaña en los momentos importantes de la vida,mientras esperaba ver surgir entre los arbustos las siluetas del Dr Frankenstein o el Conde Drácula ,personajes oriundos de aquellos studios. De pronto reparó en que alguien se acercaba resueltamente hacia el automóvil seguido por “Pica”.
Era un caballero de mediana estatura,tez morena,anteojos oscuros ,saco azul y pantalones de franela gris. Un conocido del cronista por sus fotografías desde hace más de cuarenta años. Sin esperar una presentación formal encontróse estrechado en una abrazo con uno de los personajes máximos del jazz:Mr Lester Bennet(Benny) Carter…
Mr. Carter,”Pica” y el cronista estaban pisando los centros de sus propias sombras. Era mediodía y -sabedor del encuentro -el director de los “Chocolates Dandies”deseaba agasajar a sus visitantes con un almuerzo en el amplio refectorio del studio, que – por alguna oscura razón - recibe allí el nombre de commissary
Muy rápidamente transcurrió la hora que el cronista pasó al lado de Benny Carter indiferente a los muchos VIP que rodeaban las mesas cercanas. Menester es aclarar que desde 1950 el autor de Symphony in Riffs y Blues in my Heart está totalmente dedicado a la composición,arreglo y – a veces -dirección de la música para filmes y seriales de tv que se producen en los estudios de Hollywood.
-“Soy nada más que un músico enamorado de su profesión- dice Carter – que únicamente hace algo cuanto tiene la razonable seguridad de obtener los mejores resultados” .
Y ,sin que el cronista le empujase al terreno de las reminiscencias,rememoró algo de lo que – yuxtaponiendo con humor los capítulos de su historia personal- denomina “mis diez vidas”. Sobre su enamoramiento de la trompeta y el saxófono escuchando a su vecino Bubber Miley y los discos de Bix Beiderbecke y Frankie Trumbauer ...sus actuaciones en Paris ,Londres y Holanda (entre el 35 y el 37),su regreso a los Estados Unidos y reinicio de una carrera fonográfica (1939-1941)cuando -como ha escrito George Hoefer -”la revolución del bop ya estaba en marcha y Carter era considerado un decano del jazz,con bandas que podrían ser llamadas talleres…”
Pero esa maquinita tan útil como tiránica que se llama reloj cortó el hilo de las remembranzas y - pocos minutos después-estaba Carter haciendo cola con otros habitantes de Universal City para abonar la consumición en la caja de la commissary.Sus últimas palabras fueron para “Pica”:-”No se olvide de enviarme la recetas de las empanadas...”-Y para el cronista:-”Espero que volvamos a vernos pero en Montevideo.Me gustaría ir allí con un cuarteto o un quinteto ,cuya pianista podría ser mi viejo amigo Teddy Wilson…”(Parte de “California Here I come: recuerdos de Los Angeles” por Juan Rafael Grezzi publicado en el Suplemento dominical de “El Dia”,Montevideo ,1973)(*)Benjamín Krasnoff fue colaborador de la revista argentina "Jazz Magazine".




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