sábado, 9 de marzo de 2013

Blues en el Planetario:entrevista a Osvaldo Ferrer

Gracias a Alejandra Sofia(Jefa de Prensa de la Fac. de Cs. Astronómicas y Geofísicas)podemos compartir esta entrevista que le realizara a Osvaldo Ferrer en el año 2005(" Noticias desde el Observatorio Astronómico de La Plata",año 4,     número 150 Miércoles 19 de octubre de 2005)


LA TRAMA DEL OBSERVATORIO
GOOD MORNING BLUES... AND GOOD NIGHT STARS
Por Alejandra Sofía


No es costumbre titular nuestros artículos y entrevistas en inglés pero
en esta ocasión la cita es inevitable porque parte del quehacer de
nuestro entrevistado está ligado al jazz; Osvaldo Ferrer, doctor en
astronomía y actual vicedecano de la Facultad de Ciencias Astronómicas y
Geofísicas de la UNLP, tiene también una cita de años con la música.


-Osvaldo, contanos dónde naciste.

Nací en Avellaneda y cuando terminé el secundario entré en Arquitectura en
la UBA; estudié tres años y medio y después me di cuenta que quería hacer
algo en astronomía; ingresé en 1964, con 22 años cumplidos así es que
tenía el compromiso de "meterle pata" e hice la carrera en cuatro años.
Rendí la licenciatura en mayo del ´68.

En esa época vivíamos en una pieza redonda, debajo de la actual oficina de
alumnos, ¡no teníamos cómo poner un ropero! nos la daban como beca; la
compartía con otro compañero, Roberto Terlevich que luego fue astrónomo de
la reina por los años ´70 cuando se fue a Inglaterra a trabajar en el
Observatorio de Greenwich. Eran años en que podíamos observar con el
telescopio ecuatorial y el astrográfico. En tercer año empecé un programa
de observaciones espectroscópicas con el telescopio reflector, dirigido
por el Prof. Carlos Jaschek, que también vivía acá, al igual que otros
tantos profesores.

-¿Quiénes pertenecen a tu promoción?

Entré con Estela Brandi y hemos trabajado siempre juntos, fuimos
discípulos de Jaschek pero luego este profesor se fue para ser Director
del Centro de Datos Estelares de Estrasburgo; la creación de ese centro
fue una idea suya. A principios de los años ´70  él vio que los datos
astronómicos crecían de una manera exponencial y ya no se podía trabajar
con catálogos tradicionales y había que crear un centro de datos para ir
sistematizando las cosas. Se adelantó a lo que vendría. Lía (García) que
fue mi mujer, había entrado un año antes junto a Estela Malaroda, que
trabaja en San Juan. Nos formamos juntos y también trabajamos todos en una
misma oficina, éramos todos discípulos de Jaschek. La oficina es donde
están actualmente las revistas de la biblioteca. En una mesa estaban las
dos Estelas, en otra estaba Ana Gómez, Zulema López García, Hugo Levato,
Lía, Juan Carlos Muzzio y yo. Era un gran círculo.

La presencia de Jaschek en el Observatorio y la presencia previa de
Gratton que dio como resultado que se desarrollara la astrofísica aquí y
se formara el propio Jaschek, fue decisiva para que nosotros nos
formáramos en astrofísica. Y luego con Sahade en lo específico.

-¿Cuándo perfilaste tu orientación dentro de la astronomía?

Trabajando con Jaschek, aún antes de terminar la licenciatura, ya estaba
en sus dos cátedras: astrofísica general y estructura galáctica y elegí
espectroscopía de sistemas múltiples, espectroscopía de cúmulos y después
me interesó más el trabajo de los sistemas binarios en detalle. Luego
el profesor se fue, yo tenía la tesis en camino, y al surgirme esa
inquietud le pedí al Dr. Sahade trabajar con él, en 1976, y empecé a
trabajar concretamente en estrellas binarias.

La tesis me llevó bastante tiempo fundamentalmente por esto de que mi
director Jaschek se había ido, luego quedó el Dr. Platzeck quien falleció
antes que yo terminara la tesis.

También rendí tres materias en esos años que fueron: Matías, Guillermina y
Ana Paula, mis tres hijos, así es que la tesis la rendí en 1980.

Estela Brandi, que también trabajó con Jaschek y Sahade fue a Bélgica y se
especializó en estrellas simbióticas. Cuando regresó estuvimos trabajando
en algunos sistemas de interés y después hice otro paréntesis cuando desde
1986 a 1992 fui secretario de Ciencia y Técnica de la UNLP y luego desde
1993 a 1994 estuve como pro-secretario de Ciencia y Técnica de la
Universidad Nacional Tecnológica. Al regresar al Observatorio me incorporé
a un programa al que Estela le había dado forma que era el estudio de
simbióticas y binarias y en eso andamos.

Luego gane algunos concurso en astronomía general y allí estoy
actualmente.

¿Otro profesor que tengas también muy presente?

A Don Miguel Itzigsohn, nos formó como astrónomos; era profesor de
Astronomía Práctica y Astronomía Esférica. Un maestro en todo sentido.
Era un hombre de una gran cultura y de una generosidad espectacular.
Recuerdo que nos daba clases de noche. Venía a las 17hs al Observatorio y
se quedaba hasta la madrugada; observaba, hacia sus cálculos con la
"millonaria", predicciones de eclipses, de ocultaciones, en medio de una
gran humareda en su oficina. Fue un profesor de una gran entrega para con
sus alumnos.

Otra anécdota es que en esa época era común que a la noche hubiera
movimiento en el bosque, durante la preparación de exámenes él se dedicaba
alrededor de un mes a repasar la materia con quien quisiera y como las
chicas tenían que ir al Observatorio y él trabajaba de noche, a veces las
recibía en su casa y la señora les cebaba mate. Nos formó como astrónomos
en todo sentido. Daba importancia a la precisión de la observación, qué
significado tenía un decimal más o uno menos.

Don Miguel había sido compañero de Ernesto Sábato en la Facultad de Cs.
Exactas y es el "Max" de la obra "Sobre Héroes y Tumbas" el personaje que
juega al ajedrez es Don Miguel, la figura que Sábato eligió.

-¿Cómo es el recorrido, a nivel personal, de ocupar cargos de gestión?

Me gusta, lo descubrí con el tiempo. Cuando me convocaron como Secretario
de ciencia y técnica en la UNLP no quería aceptar porque nunca había
salido de la investigación. Pero bueno, eso me proveyó una cierta práctica
en el trabajo con grupos muy diversos y lo que más me dio, es una visión
de lo que pasa en toda la Universidad, en otra áreas del conocimiento. Lo
que más me atrae es trabajar en la política científico-tecnológica y la
política universitaria en general. Ahora como vicedecano, el Dr. Pablo
Cincotta me convocó para encargarme fundamentalmente de las relaciones
institucionales.

Hay una serie de temas importantes que involucran a otras instituciones:
-Formamos parte del Comité Directivo del Complejo Astronómico El Leoncito
(CASLEO) junto a las Universidades de Córdoba, San Juan, el CONICET y la
SECyT. Se firmó un convenio a 25 años hace ya 23 años y estamos a punto de
su vencimiento y necesitamos trabajar entre todas las instituciones parte,
para solucionar los problemas existentes, adelantarnos a otros, ver cómo
será el desarrollo, porque el CASLEO no puede ser eternamente un
telescopio  de 2,15m. Es un desafío muy lindo para desembocar en un nuevo
convenio que nos permita trabajar mejor.

Otra cuestión es el proyecto de construcción del Planetario, veremos dónde
conseguir más fondos, que nunca alcanzan, y estamos discutiendo las
características que tendrá el edificio y el instrumento. Son decisiones
importantes y hay que negociar con unos y con otros. Nuestra preocupación
principal es que el proyecto se adecue al presupuesto de manera que no
quede inconcluso.

Luego de vivir como estudiante y como observador aquí en el Observatorio,
aprendí a amar el pedazo de bosque que nos toca. El parque del
Observatorio es un jardín botánico y muchos estudiantes de agronomía
vienen a identificar especies. Hay muchas de ellas que estaban en la
década del ´70 y hoy no están o están en malas condiciones. Nos proponemos
hacer un convenio con la Facultad de Agronomía, para proteger, preservar y
mantener el parque, hay que hacer reposiciones, cortar algunos árboles que
no están bien y otros que molestan para la observación. Será una tarea
general de protección del  ambiente.

-¿Un lugar que te guste especialmente?

Tengo un cierto afecto puesto en el anteojo astrográfico. Pero más allá de
lo personal, hay que recuperar el astrográfico; en este momento está en el
edificio de la guardería de la UNLP y los estudiantes no pueden siquiera
verlo pero es parte de nuestro patrimonio. Pertenecía al departamento de
Iyzigsohn donde estuve muy ligado. Hay que negociar para que nadie salga
perjudicado pero hay que mostrar ese anteojo que es una maravilla.

GOOD NIGHT STARS

-Osvaldo ¿la música siempre ha estado en tu vida?

De alguna manera u otra sí. Cuando terminé el secundario, en 1959, en los
bailes de la juventud se bailaba jazz tradicional, había muchas orquestas
de ese tipo en la Argentina y tenían mucho trabajo, era toda una
efervescencia. Se editaban discos en 78 de Louis Amstrong y cuando
teníamos horas libres cruzábamos la calle a una disquería y escuchábamos eso.

Ese auge lo empalmé al terminar mi colegio y primero armamos una orquesta
en Avellaneda que se llamó Roseland, tomado del salón de baile donde tocó
Amstrong. Lo puso mi madre en realidad, yo le dibujé con letras de colores
varios nombres y le pregunté cuál le gustaba más y eligió ese. Lo llevé a
la orquesta y les gustó.

Ensayábamos en Cevallos e Hipólito Irigoyen en el bar Liceo que abajo
tenía salas de ensayo con un piano cada una. Ahí ensayaba la orqusta de
Pugliese, el Chúcaro con su ballet y por ahí estaba la Guardia Vieja Jazz
Band: palabras mayores. Me habían escuchado y vinieron a decirme si no
quería tocar con ellos. ¡Imaginate, era como que a un chico del potrero le
preguntaran si quería jugar un rato con Maradona!

Me conseguí un reemplazante para la "Roseland" y me incorporé a la Guardia
Vieja. Ahí entré al jazz tradicional grande, era una orquesta maravillosa.
Andábamos de un lado a otro pero como tampoco había abandonado del todo a
la "Roseland"  y además cantaba y tocaba guitarra en un conjunto
folclórico "Huellas sureñas" de Avellaneda. En esa época tocaba clarinete,
guitarra y saxo soprano. Llevaba los instrumentos conmigo y volvía en tren
a las seis de la mañana. Después, en 1963, dejé para venir a estudiar a La
Plata. Además ya empezaban a sonar los Beatles y cambió  la industria
discográfica.

Me traje el clarinete, pero tocarlo solo no tiene sentido, así es que
tocaba la guitarra, cantaba blues; cuando terminé de rendir la última
materia de la carrera se habían formado la Antigua Jazz Band y La Porteña,
de lo que había sido la Guardia Vieja y el grupo más numeroso de mis
amigos estaba en la Antigua, así es que les dije que quería tocar otra
vez. Me incorporé en 1970.

Desde entonces, con intervalos, estuve allí hasta este año cuando decidí
que ya los gustos musicales míos no coinciden mucho con lo que se está
haciendo allí y sí coinciden con lo que hacen otros "muchachos", algunos
de ellos tocaron conmigo en la Guardia Vieja.

Formamos "Pimienta Negra, orquesta de jazz antigua" y la lanzamos en
agosto pasado en el Centro Cultural San Martín; estamos organizándonos
para grabar. Somos ocho, una formación bien tradicional.

-¿Quién te enseño a tocar los instrumentos?

El clarinete lo aprendí escuchando los discos y mirándome los dedos en el
espejo, soy absolutamente autodidacta. Y la guitarra la agarré porque
quería tocar cosas de Falú, tomé clases con un peluquero de Avellaneda que
enseñaba a tocar la guitarra. La base armónica la aprendí con la guitarra.

Mi mamá tenía un gran amor por la música, una gallega espectacular que a
los 90 años tocaba la pandereta, de un humor increíble que me metió el
gusto por la música. Mi viejo también, él escuchaba óperas en la
radio.

-Y la música te relacionó con mucha gente también...

Sí, tocamos con Pugliese, con Falú, con Landriscina, con los uruguayos
Espalter y Almada, muy amigos de la "Antigua". A través de la Universidad
conocí a Atahualpa Yupanqui en Tucumán, un hombre maravilloso, de un humor
espectacular. Compartí el viaje de regreso en avión a Buenos Aires y como
mencionó con cariño a la UNLP, le dije: maestro, permítame colocarle la
insignia de la Universidad. Me miró, se corrió el poncho y me dijo: ¡ponga
nomás, m´hijo!

-¿Y además que te gusta hacer?

La fotografía me gusta mucho, con la arquitectura también desarrollé el
gusto por la pintura y ya venía también de mi casa por la actividad
plástica de mis hermanas mayores y de mi hermano. Pero ponerme a pintar ya
era mucho, me quedo con la fotografía.


(Un especial agradecimiento para el maestro Ubaldo Gonzalez Lanuza que tuvo la gentileza de enviarnos esta fotografia tomada en el subsuelo del Bar Liceo en 1960 con los integrantes de la Guardia Vieja Jazz Band.En el centro de la foto:Gonzalez Lanuza y Osvaldo Ferrer.En cuclillas:Norberto Gandini con la corneta,futuro fundador de la Porteña Jazz Band)

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